El árbol

04 de agosto de 2020

Últimamente puedo pasar mucho tiempo observando el árbol del jardín. En poco tiempo, ha crecido mucho. Cuando llegamos a vivir a esta casa, apenas era un bebé de no más de un metro de altura. No es que sea bonito, para nada, pero me entretiene ver cómo se mueven sus hojas cuando hace aire, cuando llueve, cuando un pájaro descansa sobre sus ramas. Me gusta observar cómo está. El árbol está, siempre está. No se cansa, no se aburre, no tiene a dónde ir ni qué hacer más que estar y me dice que yo esté como él y me quedo mirándolo sin cansarme, sin aburrirme, sin ir a ningún otro sitio ni hacer nada más que estar.

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