Mi descubrimiento del mes de septiembre

Desde julio de 2020, fecha en que abrí este blog dedicado al cuento, cada mes he recomendado un libro que, a mi juicio y experiencia lectora que no es mucha, me parezca un descubrimiento, en el sentido de revelación, de hallazgo, lo cual es muy subjetivo.

Entre mis lecturas del mes de septiembre, podría colocar dos que podrían cumplir con el criterio anterior: Linea Nigra de Jazmina Barrera y Examen Extraordinario de Juan Villoro. La primera, diario sobre la maternidad, me parece que se apega más al sentido de revelación del que les hablo. Jamás había leído a Jazmina Barrera; en cambio, a Villoro, sí. ¡Quién no conoce a Villoro!, aunque no lo haya leído. El punto es que, por conocido, no me parece una revelación o hallazgo, pero… debo admitir que nunca había leído cuentos escritos por él, así que me agarro fuerte de ese punto porque la novela de Barrera no termina de convencerme. No digo que no valga la pena leerla, pero no sé si es por su estructura que no acaba de encantarme, como que siento que le faltó creatividad en el formato, no lo sé, no me hagan mucho caso, mejor léanla y luego platicamos sobre Linea Nigra.

Por otro lado, el señor Villoro no necesita más exposición, el hombre está en todos lados, lo he visto en varias entrevistas promocionando Examen Extraordinario, y aquí voy yo, cayendo redondita, a darle más difusión. ¡Qué más!, Villoro es Villoro.

En esas entrevistas, él dice que le parece curioso que, en México, se le califique de “extraordinario” a un examen que es la última oportunidad para aprobar una materia, es decir, podría decirse: “examen extra”, pero no “extraordinario”, que tiene que ver más con algo estupendo, fuera de lo común, precisamente más allá de lo ordinario. En fin, eligió ese tituló para darles una última oportunidad, a 14 cuentos (de los cuales dos, son inéditos, escritos en diversas épocas), de pasar la prueba con los lectores, a los cuales, de manera lúdica desafía, azuza, compromete, anima a formar parte del jurado, del analista, del que califica, del que, a final, evaluará.

No he terminado de leer la colección completa, lo que he leído me ha gustado mucho, pero como ya casi se acaba el mes, decidí hacer el examen extraordinario con mayor grado de dificultad para Examen extraordinario, les explico: 

La primera frase de cualquier cuento debe ser contundente, sobre todo porque una de las cualidades del género es la concisión y la brevedad. En el cuento no caben digresiones, palabras decorativas, detalles que después no volvamos a ellos. Todo en el cuento tiene una razón de ser, y, el inicio, como en cualquier otro género, debe ser enganchador, así que, mientras esperaba consulta con el osteópata, pensé en que, sólo si el primer enunciado de cada uno de los 14 cuentos de Examen Extraordinario era buenísimo, sería mi descubrimiento del mes.

El resultado es obvio, y podría, a su vez, incitarlos a que compren el libro para comprobar si, a su juicio, pasaría esta versión de examen, pero como no soy tan perezosa y más bien muy compartida, aquí se los transcribo:

  1. —¿Lo hacemos? —preguntó Brenda. “Mariachi”.
  2. Su cara entró al restaurante, pero no su cuerpo. “Acapulco, ¿verdad?”.
  3. —Japón es un país sin mal rollo —dijo Naomi—: cuando la gente se harta, no te hace daño: prefiere suicidarse”. “Forward » Kioto”.
  4. Nunca antes me había cautivado un pie, al menos no de ese modo. “Confianza”.
  5. Cuando tenía doce años, mi padre se entusiasmó con la inesperada posibilidad de ser normales. “El día en que fui normal”.
  6. La culpa fue de la iguana. “El crepúsculo maya”.
  7. Las tijeras estaban sobre la mesa. “Los culpables”.
  8. El amigo de Hilda había tomado el tren bala pero habló maravillas de la lentitud: atravesarían el desierto poco a poco, al cabo de las horas el horizonte ya no estaría en las ventanas sino en sus rostros, enrojecidos reflejos de la tierra donde crecía el peyote. “Coyote”.
  9. Terrales fue fundado por gente desprevenida, que se quedó sin gasolina en la sierra y no quiso volver a pie a los soles del desierto. “La casa pierde”.
  10. Algo cambió con la enfermedad de Remigio. “La jaula del mundo”.
  11. Como todos los inviernos, ese era el peor: Tormentas de nieve, pies mojados, vitaminas que oscurecían la orina.
  12. El teléfono sonó veinte veces. “Amigos mexicanos”.
  13. Germán Villanueva habló para pedirme trabajo. “Corrección”.
  14. Quisiera decir que soy pintor, pero la sinceridad me obliga a confesar que soy retratista. “Marea alta”.

Queridos lectores, a su juicio y según mi versión de examen extra, ¿Examen Extraordinario de Villoro pasa o no pasa?

(Foto de portada de esta entrada: Almadía/HG).

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